martes, 7 de julio de 2020

Reciclaje en tiempos de pandemia: El reciclaje en Colombia (Resumen)




En  un  webinario organizado por Foros Semana de Colombia, las autoridades ambientales de Bogotá (Secretaría del Ambiente y UAESP) debatieron junto con un representante del Movimiento Ambientalista de Colombia, un organismo empresarial, que incluye a los recicladores de base;  y una representante para los países andinos de la empresa Tetrapak, acerca de la economía circular,  los avances y obstáculos para aumentar el porcentaje de reciclaje, ahorro de materiales y reducción de los volúmenes que van a disposición final en el relleno sanitario Doña Juana en Bogotá.
 Abordaron también las consecuencias del Covid-19 en el impulso a una economía circular.
Se constató que hay una reducción de 20 a 25%% de ingreso al relleno sanitario, producto de la pandemia, y se cree que es consecuencia de una reducción en la segregación en origen y del menor flujo de residuos del comercio y la industria por la baja en las ventas y en la producción en general.
En relación al Covid-19 y sus consecuencias, se opina que el rol de los recicladores de base es una actividad esencial y que el miedo exagerado al contagio está limitando el acercamiento de éstos a los usuarios. Existen prejuicios en cuanto a, por ejemplo,  el contagio transmitido  en el servicio de Delivery por los cartones y las bolsas, y una actitud en general conservadora en relación al reciclaje producto de miedos infundados.
 El representante del movimiento ambientalista nombra iniciativas de producción en tela lavable de lo que en Colombia llaman tapabocas (mascarillas) y el uso de guantes de plástico que en lugar de limitar el contagio, lo va esparciendo.
Carolina Urrutia, secretaria de Ambiente de Bogotá, nombró como principales frenos la falta de incentivos al usuario para segregar en origen, y la falta de credibilidad de la ciudadanía en que las bolsas segregadas no terminen todas en el relleno sanitario. Usan tres colores de bolsas: la blanca para los materiales reciclables, la negra para lo no reciclable y a futuro la verde, para la implementación de un sistema de manejo de los residuos orgánicos a partir de 2021. La ciudadanía sospecha que todo se junta al final y no ve los resultados de la segregación en origen. Además, muchas veces los recicladores abren las bolsas para verificar si los materiales recolectados son los que corresponden.
El 46% de los residuos domiciliarios corresponde a residuos orgánicos;  el 12% a plástico, y el resto se reparte en las demás categorías.
Todos consideran importante el establecimiento de relaciones cercanas entre el usuario y los recicladores de base, o recuperadores ambientales que también los llaman, y  que en Bogotá mayormente son empresas que recolectan los materiales en camiones.
Hay muchas campañas publicitarias acerca de la importancia de reciclar, y existe la voluntad de la ciudadanía en cooperar, pero a nivel nacional faltan aún tecnologías para la recuperación de una buena parte de los materiales reciclables, con envíos fuera del país e incluso fuera de AL. La credibilidad de los usuarios aumentará el día en que vean el resultado de sus esfuerzos, pero también faltan incentivos económicos en términos de bajar el costo de la gestión de residuos a los usuarios que reciclan correctamente.
En Colombia hay un gran número de leyes ambientales, y está vigente la Ley de Responsabilidad Extendida al Productor, pero como lo planteó Carolina Urrutia, la cantidad de normativa existente se parece a un árbol de pascua,  en el que se van colgando los diferentes instrumentos normativos, sin una clara conexión entre uno y otro instrumento.
Todos los panelistas parecen concordar en que la falta de una buena conexión entre los diferentes actores y organismos lleva a faltas de sinergias en la operación de los programas. La debilidad está en la operación. Un panelista plantea que deben homogenizarse los  programas en el país, a lo que otro declara no estar de acuerdo, dada la gran diversidad de contextos en el país. Una panelista pide que sean escalonadas las muchas pequeñas iniciativas locales.
Falta articular mejor las políticas públicas con los emprendimientos llamados verdes.
A los administradores de edificios les falta conocimiento sobre lo que se recicla. Los envases de Tetra Pak se reciclan en Colombia, transformándolo en techos, jardines verdes. Lo importante es entregarlo aplastado y vacío para generar un engranaje entre los actores.
Acerca de incentivos y disuasivos: Hay un pequeño incentivo con la rebaja en la la tarifa cuando se constata un buen manejo en los conjuntos habitacionales. Todos dicen que si, pero a la hora de implementar la capacitación, hay poca participación. Yendo puerta por puerta para que asistieran a capacitaciones, hubo poca participación.  Los usuarios son parte importante del ciclo, y también parte de la solución. Con castigos y premios se puede aumentar el porcentaje de reciclaje. El marco regulatorio de las tarifas se renueva cada cinco años.  Recicladores  y recuperadores ambientales  es el nombre que les dan a los recicladores de oficio.
En www.uaesp.org.co hay información sobre la ruta del reciclaje en Bogotá-
En Colombia se recicla el 8%, en Bogotá el 16%. Un reto importante es ahora ver como separar los residuos orgánicos.
Hay proyectos pilotos en Bogotá y es importante vincularlos con las empresas privadas, estableciendo convenios de aprovechamiento de plásticos PET, Tetra Pak etc.
Hay que lavar y secar los envases antes de entregarlos para el reciclaje. Toma unos minutos, pero es necesario generar ese cambio de hábitos.
Comentarios finales:
·       Hay una responsabilidad individual de buscar envases reciclables, pedir vidrios reciclables, usar cantimploras que se llenan, etc. Todo está conectado, y el consumo irresponsable hiere y contamina.
·       El problema no está en el residuo sino en qué haces con él. Que  un reciclado nunca tenga que sacar un material reciclable de la basura.
·       Incentivar el consumo responsable y consciente. Hay que ocuparse de los materiales, ya que casi todos son reciclables si son correctamente separados.
·       Reducción, reutilización y reciclaje. Cambiar el chip y entendder que lo que va a l relleno sanitario son recursos aprovechables. Generar una sinergia entre ciudadanos, empresas e instituciones.
·       Se requiere hacer una buena evaluación del marco legal que es confuso, que es un mal de origen, que impide tener un buen resultado, y repensar el esquema tarifario. Hace falta un cambio de hábitos de las instituciones, las empresas, los medios de comunicación  y  los individuos,
·       No a las botellas plásticas. No consumir plásticos de un solo uso. Cambiar el lenguaje y entender que todo es materia prima, y no basura.

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