Moderado por: Pablo Badenier.
Comentaristas:
Carolina Leitao, Alcaldesa de Peñalolén
Felipe
Ortiz, gerente de la empresa Armony
Guillermo
González, jefe de la oficina de Economía Circular del Ministerio de MA.
Pablo
Badenier comenta inicialmente la importancia de contar pronto con una
estrategia en el manejo de los residuos orgánicos, que pueden generar empleo verde, implicar un
importante ahorro de energía, y el
nacimiento de empresas de residuos orgánicos.
Guillermo González celebró el avance logrado
en esta materia, para que dentro de poco se pueda contar con una estrategia
nacional de manejo de residuos orgánicos. A nivel nacional constituyen el 58%
de los RSD, en algunas comunas rurales hasta 70% y representan en total 4,3
millones de toneladas anuales, con un porcentaje actual de reciclaje de apenas
1%. Los materiales reciclables que caerán bajo la ley REP representan el
26%. En el ministerio reciben el apoyo
de un programa canadiense llamado Reciclo.
Se llevaron a cabo mesas de trabajo con representación de la empresa
privada, los municipios y Asociaciones municipales, mas organizaciones de la sociedad
civil. A fines de julio se presentará la propuesta a consulta pública.
Actualmente,
el 13% de los municipios tienen algún tipo de iniciativas, aunque la mayoría a muy pequeña escala.
Actualmente
hay casos como la de Arica, en que el material compostado de la empresa Armony
se envía 2.036 km, con importantes emisiones de GEI en el transporte, en
circunstancias que Arica podría generar su propio compost.
Los
ejemplos de plantas de compostaje que Guillermo nombra son Santa Juana en las
afueras de Concepción, que en solo tres meses logró la reducción del 30% de los
residuos que van al relleno sanitario. Otras comunas que menciona son San
Antonio y Viña del Mar. No menciona la Pintana, la comuna con la primera planta
de compostaje municipal; tampoco experiencias anteriores como la de Tomé en los
años 80.
Hay
diferentes iniciativas, pero el compostaje a nivel domiciliario no representará
en el mejor de los casos más del 20%. Hay también compostaje a nivel
barrial; plantas más grandes y están las
plantas de generación de biogás. También hay recolección puerta a puerta,
iniciativas de compostaje y vermicultura en escuelas y colegios, y parques
urbanos. Ninguna de estas opciones es
excluyente.
Anuncia
que la década de 2020 será la de la transformación.
Plantea
7 preguntas, a las que habrá que encontrar respuestas:
-
¿Cómo nos organizamos? Es decir, gobernanza. Aquí serán fundamentales las
municipalidades.
-
¿Cómo financiamos la transformación?
-
¿Qué barreras regulatorias hay? Son muchas.
-
¿Cómo involucramos a la ciudadanía?
-
¿Cómo generamos demanda de los productos?
-
No debemos olvidarnos de prevenir que se produzcan los
residuos
-
¿Cómo monitoreamos el avance?
Carolina Leitao presenta la experiencia
de Peñalolén, donde se genera 1,26 k/día por habitante, con 57% de residuos
orgánicos, que a su vez generan 104
k/hab de CO2. Tienen convenios firmados y funcionando entre empresas privadas
como COPEC y Aguas Andinas, y cuentan con apoyo de la U. Adolfo Ibañez. Se
enfocan hasta ahora más que nada en las ferias libres y nombra la educación
ambiental como el motor para fomentar ferias sustentables, De las ferias libres
gastan mensualmente medio millón en transporte y disposición final. Han realizado hasta ahora 300 talleres y
cursos y 17.000 personas fueron capacitados en su Ecoparque. Actualmente, el
100% de las escuelas tienen compostaje y el 80% de los establecimientos
educacionales tienen certificación ambiental.
También realizaron un concurso en los colegios y desde que empezó la
pandemia llevan adelante educación virtual, a la que asisten personas no solo
de la comuna y del país, sino también de otros países de América Latina.
Tres
ferias hacen compostaje y lombricultura.
Firmaron
en 2014 un Acuerdo de Producción Limpia y actualmente hay en la comuna:
-
Un centro de reciclaje comunal
-
Una planta de compostaje
-
Fortalecimiento del reciclaje inclusivo
-
Un centro ambiental de nombre Cantalao
-
Fortalecimiento del Ecoparque.
Según Carolina Leitao, un 15% de los municipios
en Chile gestiona los residuos orgánicos.
Felipe Ortiz presenta la empresa
Armony, que se constituyó hace 30 años y es ahora una empresa D con 90 personas
trabajando. Empezaron con los residuos industriales y las podas municipales. De
su terreno en Pudahuel, 8 ha son utilizados para procesar 120.000 ton/año, de
las cuales quedan 35.000 toneladas como producto final. Llevan esperando 20
años que se dé un impulso a nivel central al manejo de los residuos orgánicos,
que puede transformar pasivos ambientales en activos. Nombra y muestra una
imagen de como el sustrato está siendo usado en suelos magros de Rancagua, para
plantas de arándano en grandes “maceteros” de plástico. Nombra también el
ejemplo de un producto final, llamado Mulch, que se procesa con pallets de
Sodimac en desuso, y que mediante el proceso de compostaje vuelve a la tierra.
Nombra también el proyecto de reforestación de Cerro de Renca en noviembre
pasado, donde se plantaron 15.000 árboles.-
Plantea que la circularidad es el concepto
que les mueve como empresa. Contemplan
que habrá un manejo del 30% de los residuos orgánicos en 2030 y el 40% en 2040,
representando 3 millones de toneladas de residuos, que se reducen a un 30% con
el compostaje.
Nombra la desertificación y los pasivos
mineros como los pasivos ambientales, donde el compostaje juega un rol
importante.
En la segunda ronda contestan
preguntas del público, que llega a casi 500 personas, un número de espectadores
que impacta a todos.
Pablo pregunta por el tema álgido del
financiamiento, que nombra como un tema medular, dado que el 27% de los hogares
está exento del pago de impuestos por ley, y el 57% no paga contribuciones. En Colombia
se paga por el manejo de los residuos, y
cambiar el modelo tendrá que ser un esfuerzo público/privados. En Chile no hay
incentivos para innovar en el manejo de los residuos con un costo de menos de
10.000 pesos/tonelada para la disposición final. (será a nivel nacional) Es un
desincentivo importante y será un gigantesco tema iniciar la transformación.
Carolina Leitao plantea diferentes beneficios
y ganancias sociales como
incentivos; la inclusión de recicladores
de base, pagándoles un sueldo y
otras ganancias para la comunidad.
Considera que el Estado debe generar
incentivos
y reducir impuestos a los que reciclan, por ejemplo.
Una barrera de entrada es dónde
colocar la materia prima, dándole un valor, y menciona la agricultura en Chile con uso de
muchos químicos, que generaría un ahorro importante con el uso del compost. En
ese sentido plantea que la fertilización de los suelos también debe ser
considerado un incentivo, considerando el compost como un recurso.
Menciona el rol de los micro- emprendimientos
en base a los residuos orgánicos. Las redes de recicladores de base articulan
soluciones sociales, innovación e ingenio.
Guillermo Gonzalez comenta que no hay
una solución única, sino que habría soluciones mixtas, donde los proyectos
comunitarios jugarán un rol clave, con la Municipalidad jugando un rol central,
debiendo ofrecer espacios para el
compostaje. Las municipalidades van a
tener que hacer la pega y no tienen los recursos. El apoyo para esto tiene que
venir desde el nivel central.
Ante una pregunta por la opción de
generar biogás, Felipe Ortiz plantea que hay temor de invertir, ya que es una
solución costosa, además que la capacidad calorífica de los residuos también
influye, y que el manejo es técnicamente complejo. Nombra los purines de cerdo
que tienen condiciones muy diferentes a los de las lechugas. También habrá que
ver como ocupar el digestato. Pero con todos esos factores limitantes, el
biogás y el compostaje pueden ir en paralelo, aunque cree que cualquier innovación implicará contar con
subvenciones estatales.
Otra pregunta es ¿cómo repensar la
regulación? Guillermo Gonzalez nombra como desafío entregar en 2021 2000
composteras a familias en Chiloé, una especie de laboratorio. Plantea que el
manejo de los residuos orgánicos tiene directa relación con la política
climática, y hace un llamado a todos a participar.
Carolina llama a fortalecer la
educación ambiental como eje estratégico para generar cambios y ve como desafío
que los municipios vean las ventajas de procesar los residuos orgánicos, con la baja tarifa actual de disposición final,
y plantea la necesidad de incorporar
este tema en los contratos de aseo, además de hacer menos engorrosos y
burocráticos los trámites para iniciar una planta de compostaje.
Felipe Ortiz cree que la tendencia va
a ser la de privilegiar soluciones y ventajas, realizar mayores estudios,
apostar a los conocimientos, compartir la experiencia para aprender de los
errores, y pide finalmente alianzas
público/privadas para generar permisos y realizar mejoras.
Comentarios
personales:
Encontré que lo único novedoso es el
haber avanzado hacia una estrategia nacional, optando por privilegiar el
compostaje. De los anuncios gubernamentales pasa generalmente mucha agua bajo
el puente hasta que se vean implementados los cambios.
Me sorprendió que Guillermo, como representante
de la autoridad, nombrara la necesidad de subvenciones estatales y desregulaciones,
planteando desde el ministerio preguntas, que tendrán que ser enfrentadas desde
el nivel central.
Conocí Armony a mediados de los años
-90, cuando la empresa municipal Borlange Energi inició con las municipalidades
de Conchalí y Huechuraba un proyecto de compostaje barrial, comunitario, y la
recolección de pilas. Los problemas regulatorios de esa época eran enormes, y
al parecer no ha cambiado nada, o muy poco, en 25 años. La experiencia de la
comuna de Tomé terminó por la misma razón.
Me sorprendió escuchar hoy que Armony
creció tanto como para contar con 90 personas empleadas, manteniéndose
prácticamente todos los obstáculos, salvo la decisión del gobierno el año
pasado de elaborar una estrategia para el tratamiento de los residuos
orgánicos.
Recuerdo que Hernán Durán, después de
que GESCAM realizara un estudio en la Araucanía, planteó que el paso más
importante en la zona y en Chile sería el de tratar la fracción orgánica, la de
mayor peso y porcentaje, con la generación de gases de efecto invernadero en
los vertederos y rellenos sanitarios. De esa constatación hace unos cinco años,
no hay mayores avances en la materia,
salvo algunas iniciativas locales como las de la Pintana, el Bosque, el Monte,
Santiago, Independencia, sorteando los obstáculos existentes.
En un seminario a mediados de 2019 en
el ex Congreso, la ministra Carolina Schmidt planteó por primera vez la
elaboración de una estrategia nacional de manejo de residuos orgánicos. Lo hizo
en el contexto de la COP25 en Chile, cuando el gobierno necesitaba mostrar
avances. En ese seminario hubo presencia de altas autoridades de Italia. Se
presentó la experiencia del norte de Italia en compostaje, principalmente, y
los amigos italianos en Chile presentes como público, me comentaron que incluso esa tecnología, no tan costosa, solo
sobrevivía gracias a subvenciones
públicas. En el seminario se visualizó la opción del compostaje como la
tecnología privilegiada en la estrategia nacional.
Un pequeño avance en Chile es el Fondo de Reciclaje para
proyectos de valorización, en los que se pueden incorporar proyectos de
procesamiento de los residuos orgánicos.
Sigue dependiendo en gran medida del
interés y compromiso de los alcaldes y las autoridades regionales si se avanza
o no en materia de valorización de los residuos orgánicos.
Los grandes nudos siguen siendo los
mismos que hace 30 años, y en el webinario ayer no se plantearon soluciones al tema del
financiamiento, en el marco de la conversión a una economía circular. Cualquier innovación en el manejo de los
residuos orgánicos pasa por un período inicial de mayores costos, asumidos en
Europa mediante subsidios estatales. A diferencia de los productores de materiales
reciclables que caen bajo la ley REP, los residuos orgánicos domiciliarios son
responsabilidad de los municipios, y la mayoría de los municipios no está en
condiciones de financiar el salto hacia un manejo más sustentable de la
fracción orgánica.
Sólo incorporando los beneficios
climáticos; el avance en el cumplimiento
de los ODS, mejoramiento de los suelos
en el caso del compostaje, y la generación de energía limpia en el caso del
biogás, pienso que será posible dar un
verdadero giro de timón en esta materia.
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